COLEGIO
PABLO
LATAPÍ SARRE
Maestría en educación
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Materia: teorías
psicológicas del aprendizaje
Catedrático: Mtro.
Carlos Vidal Salgado
Lic. Janner rodríguez
Ramírez
TEORÍA HUMANISTA DE CARL ROGERS
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN……………………………………………………………
DESARROLLO ………………………………………………………………
CONCLUSIÓN……………………………………………………………….
VIDEOS…………………………………………………………………………
REFERENTES BIBLIOGRAFÍACAS……………………………………
INTRODUCCIÓN.
En el presente trabajo se ofrece información recabada de
la investigación sobre la teoría humanista de Carl Rogers, debido a la
relevancia de sus aportaciones, y contribuciones en la psicología, educación,
desarrollo humano.
Hasta antes de las aportaciones de la teoría humanista,
la psicología estudiaba al ser humano como un objeto, tal como en, las
corrientes conductista y psicoanalítica, en contraste a lo que Carl Rogers
propone: que el ser humano sea tratado con dignidad teniendo una relación
empática hacia su situación emocional.
La formación de Rogers fue psicológica y no médica, pero
hace alusión también a prácticas de la psicología clínica. Fue partícipe y difusor
instrumental en el desarrollo de la
terapia no directiva, también conocida como terapia centrada en el cliente,
cuya importancia es relevante para esta investigación, debido a que nos
muestra otra perspectiva sobre la psicoterapia en comparación con teorías
propuestas previamente.
Parte de su labor se centró en la educación, logrando
facilitar y evitar la limitación de este proceso, permitiendo al niño aprender
con libertad. Rogers considera que toda persona tiene fuerzas constructivas en
su personalidad que necesitan manifestarse. La persona tiene una tendencia natural al
desarrollo y a la actualización.
El fin de esta investigación es dar la posibilidad a
que toda persona pueda acceder a esta información, es decir obteniendo
un conocimiento claro, amplio y concreto acerca del tema; que no debe
ser visto como un tema exclusivo de la psicología sino como una herramienta
informativa que oriente hacia una mejor elección en cuanto a la solución de
situaciones conflictivas cotidianas.
DESARROLLO.
CARL ROGERS. Nació en
1902 en Oak Park (Illinois) en Chicago • Después de graduado en la escuela
superior asistió al seminario teológico de la unión pero se trasladó a Colombia
a estudiar psicología clínica . Obtuvo su título de psicología en 1928 y su
doctorado en 1931.
La teoría humanista de la personalidad de
Carl Rogers enfatiza
la importancia de la tendencia hacia la autorrealización en la formación
del auto concepto. Según Rogers el potencial del individuo humano es único, y
se desarrolla de forma única dependiendo de la personalidad de cada uno.
De acuerdo a Carl Rogers (1959), las
personas quieren sentir, experimentar y comportarse de formas que son
consistentes con la autoimagen. Cuanto más cercana está la autoimagen y el yo
ideal, más consistentes y congruentes son las personas y más valor creen que
tienen.
Junto a Abraham Maslow, Rogers se centró en el
potencial de crecimiento de individuos sanos y contribuyó enormemente a través
de la Teoría de humanista la personalidad a la comprensión del self (el “sí
mismo” o el “Yo”).
Tanto las teorías de Rogers como las
de Maslow se centran en las elecciones individuales, y ninguna de las dos
sostiene que la biología es determinista. Ambos enfatizaron el libre albedrío y
la auto-determinación que tiene cada individuo para convertirse en la mejor
persona que puedan llegar a ser.
La psicología humanista enfatizaba el
rol activo del individuo en dar forma a su mundo interno y externo. Rogers
avanzó en este campo subrayando que los humanos son seres activos y creativos,
que viven en el presente y responden de forma subjetiva a las percepciones,
relaciones y encuentros que se estén dando actualmente.
Acuñó el término “tendencia a la
actualización”, que se refiere al instinto básico que tienen las personas a
llegar a su capacidad máxima. A través del asesoramiento o terapia centrada en
la persona y de investigaciones científicas, Rogers formó su teoría del
desarrollo de la personalidad.
LA
AUTO- ACTUALIZACIÓN

“El organismo tiene una tendencia y un
esfuerzo básicos para actualizarse, mantenerse y enriquecer las experiencias
del propio organismo” (Rogers, 1951, p. 487).
Rogers rechazó la naturaleza
determinista del psicoanálisis y el conductismo y afirmó que nos comportamos
como lo hacemos debido al modo en que percibimos nuestra situación: “Ya que
nadie más sabe cómo percibimos, nosotros somos los más expertos en nosotros
mismos”.
Carl Rogers creía que los seres
humanos tienen un motivo básico, que es la tendencia a la auto-actualización.
Como una flor que crece y alcanza todo su potencial si las condiciones son
correctas, pero que está limitada por las restricciones del ambiente, las
personas también florecen y alcanzan su máximo potencial si las condiciones que
les rodean son lo suficientemente buenas.
Sin embargo, de forma contraria a las
flores, el potencial del individuo humano es único, y estamos destinados a
desarrollarnos de distintos modos dependiendo de nuestra personalidad.
Rogers creía que las personas son buenas
y creativas de forma inherente, y que se vuelven destructivas solo cuando un
auto-concepto pobre (la imagen que tenemos de nosotros mismos) o las
limitaciones exteriores invalidan el proceso de alcanzar el potencial.
Según Carl Rogers, para que una persona
alcanzara la auto-actualización, debe mantenerse en un estado de congruencia.
Esto significa que la auto-actualización ocurre cuando el “Yo ideal” de la
persona (quién le gustaría llegar a ser) es congruente con sus comportamientos
reales.
Rogers describe al individuo que se
está actualizando como una persona plenamente funcional. El principal
determinante de si llegaremos a convertirnos personas actualizados o no son las
experiencias en la infancia.

LA
PERSONA PLENAMENTE FUNCIONAL

Rogers afirmaba que todas las personas
podían conseguir sus objetivos y deseos en la vida. Cuando lo hacían, la
auto-actualización había tenido lugar. Las personas que son capaces de
auto-actualizarse, que no constituye la totalidad de humanos, son llamadas
“personas plenamente funcionales”.
Esto significa que la persona tiene
contacto con el aquí y ahora, sus experiencias subjetivas y sus sentimientos, y que está en continuo crecimiento y
cambio.
Rogers veía a la persona plenamente
funcional como un ideal que muchas personas no llegan a alcanzar. No es
correcto pensar en esto como si fuera la finalización del itinerario de la
vida; es un proceso de cambio.
Rogers identificó cinco características
de la persona plenamente funcional:
1-
Apertura a la experiencia
Estas personas aceptan tanto las
emociones positivas como las negativas. Las emociones negativas no son negadas,
sino examinadas (en lugar de recurrir a mecanismos de defensa del yo). Si una
persona no puede abrirse a sus propios sentimientos, no se puede abrir a la
actualización del yo.
2-
Vivencia existencial
Esto consiste en estar en contacto con
las diferentes experiencias tal y como ocurren en la vida, evitando prejuzgar y
las preconcepciones. Incluye ser capaz de vivir y apreciar de forma plena el
presente, no estar siempre mirando al pasado o al futuro, ya que el primero se
ha ido y el último ni siquiera existe.
Esto no significa que no debamos
aprender de lo que nos ocurrió en el pasado o que no debamos planificar cosas
para el futuro. Simplemente, debemos reconocer que el presente es lo que
tenemos.
3-
Confianza en nuestro organismo
Hay que prestar atención y confiar en
los sentimientos, instintos y reacciones viscerales. Debemos confiar en
nosotros mismos y hacer aquello que creemos que es correcto y que surge de
forma natural. Rogers se refiere con esto a la confianza que debemos tener en
el propio yo, indispensable para estar en contacto con la auto-actualización.
4-
Creatividad
El pensamiento creativo y la asunción de riesgos son
características de la vida de las personas. Esto incluye la habilidad para
ajustarse y cambiar buscando nuevas experiencias.
Una persona completamente funcional,
en contacto con la propia actualización, siente el impulso natural de
contribuir a la actualización de los que le rodean.
Esto se puede realizar mediante la
creatividad en las artes y las ciencias, a través del amor paternal o,
simplemente, llegando a hacer lo mejor posible el propio oficio.
5-
Libertad experiencial
Las personas plenamente funcionales
están satisfechas con sus vidas, ya que las experimentan con un verdadero
sentido de libertad.
Rogers afirma que la persona que
funciona plenamente reconoce el libre albedrío en sus acciones y asume las
responsabilidades de las oportunidades que se le brindan.
Para Rogers, las personas plenamente
funcionales están bien ajustadas, bien equilibradas y son interesantes de
conocer. A menudo, estas personas consiguen grandes cosas en la sociedad.


EL
DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD

De forma parecida a la referencia que
hacía Freud al alma, Rogers identificó el auto-concepto como el marco sobre el
que la personalidad se desarrolla.
Todas las personas tienen el propósito
de buscar congruencia (equilibrio) en tres áreas de sus vidas. Este equilibrio
se consigue con la auto-actualización. Estas tres áreas son la autoestima, la
autoimagen o imagen de ti mismo y el Yo ideal.
“Creo que la buena vida no es un
estado fijo. No es, desde mi punto de vista, un estado de virtud o
satisfacción, nirvana o felicidad. No es una condición en la que el individuo
esté ajustado o actualizado. La buena vida es un proceso, no un estado. Es una
dirección, no un destino. La dirección es aquella que ha sido seleccionada por
todo el organismo, aquella en la que hay libertad psicológica para moverse en
cualquier dirección” Rogers, 1961
La auto-actualización es imposible si
estas tres imágenes, especialmente la autoimagen y el Yo ideal, no se solapan.
A esto se le llama una visión
incongruente de uno mismo y, en este caso, el rol del terapeuta sería
transformar esta visión en una más congruente, ajustando la percepción que la
persona tiene de la imagen de sí mismo y su autoestima, así como construyendo
un Yo ideal más realista para que pueda conseguirse más fácilmente.
El proceso de auto-actualización
llevará a un solapamiento cada vez mayor entre estas áreas y contribuirá a la
satisfacción de la persona con su vida.
Según los esquemas de Carl Rogers,
cada una de las tres áreas tiene tareas específicas. Hasta que una persona
consiga la auto-actualización, las tres áreas se mantendrán fuera del
equilibrio en cuanto a cómo se relacionan con el mundo.
Rogers hizo énfasis en el hecho de
que, en lo que se refiere a la auto-actualización, la personalidad de cada
persona es única; hay muy pocas personalidades hechas con el mismo patrón.
Rogers también trajo a la discusión terapéutica la idea de una visión holística
de las personas.


LA
EDUCACIÓN CENTRADA EN EL ESTUDIANTE.

Carl Rogers puso en práctica sus
experiencias relacionadas con la terapia con adultos en el proceso educativo,
desarrollando el concepto de la enseñanza centrada en el estudiante. Rogers
desarrolló las cinco siguientes hipótesis respecto a este tipo de educación:
1- “Una persona no
puede enseñar a otra de forma directa; una persona tan solo puede facilitar el
aprendizaje de otra” (Rogers, 1951)
Esto es resultado de su teoría de la
personalidad, que afirma que todo el mundo existe en un mundo en constante
cambio en el que él o ella es el centro. Cada persona reacciona y responde
basándose en su percepción y su experiencia.
La creencia central de esta hipótesis
es que lo que el estudiante hace es más importante que lo que el profesor hace.
De este modo, el trasfondo y las experiencias del estudiante son esenciales en
cómo y qué aprenden. Cada estudiante procesa de forma distinta lo que aprende.
2- “Una persona aprende significativamente
solo aquellas cosas que son percibidas como relacionadas en el mantenimiento o
enriquecimiento de la estructura del self” (Rogers, 1951)
Así, la relevancia para el estudiante
es esencial para el aprendizaje. Las experiencias del estudiante se convierten
en el centro del curso educativo.
3- “La experiencia
que, una vez asimilada, implica un cambio en la organización del self, tiende a
ser resistida a través de la negación o la distorsión” (Rogers, 1951)
Si el contenido o la presentación de un
nuevo aprendizaje es inconsistente con la información que ya se posee, el
estudiante la aprenderá si está abierto a considerar conceptos que chocan con
los que ya ha aprendido.
Esto es vital para el aprendizaje. De
este modo, animar a los estudiantes a ser abiertos de mente ayuda a
comprometerlos con el aprendizaje. También es importante, por estos motivos,
que la nueva información sea relevante y esté relacionada con las experiencias
existentes.
4- “La estructura y
la organización del self parece hacerse más rígida si se encuentra bajo
amenazas y parece relajarse si se ve completamente libre de las mismas”
(Rogers, 1951)
Si los estudiantes creen que están
siendo forzados a aprender conceptos, puede que se sientan incómodos.
Si en la clase hay un ambiente de
amenaza, se crea una barrera para el aprendizaje. Así, un ambiente abierto y
amistoso en el que se trabaja la confianza es esencial en las aulas.
El miedo a las represalias por no
estar de acuerdo con algún concepto debería ser eliminado. Un ambiente de apoyo
en la clase ayuda a aliviar los miedos y anima a los estudiantes a explorar
nuevos conceptos y creencias que varían respecto a los que ellos traen al aula.
Asimismo, la nueva información puede
hacer que los auto-conceptos de los estudiantes se sientan amenazados pero,
cuanto menos vulnerable se sientan, más probable será que se abran al proceso
de aprendizaje.
5- “La situación
educativa que promueve de forma más efectiva el aprendizaje significativo es
una en la que a) la amenaza al self del estudiante se ve reducida al mínimo y
b) se facilita una percepción diferenciada del área.” (Rogers, 1951)
El instructor debería estar abierto a
aprender de los alumnos y a trabajar para conectar a los estudiantes con
la materia de aprendizaje.
La interacción frecuente con los
estudiantes ayuda a conseguir este objetivo. El instructor debería ser un
mentor que guía en lugar de un experto que cuenta. Esto es imprescindible para
un aprendizaje no forzado, centrado en el estudiante y libre de amenazas.

CONCLUSIÓN.
Las teorías de Carl Rogers han sufrido
muchas críticas, tanto positivas como negativas. Para empezar, relacionado con
su terapia centrada en la persona, se critica su concepción de la naturaleza
humana como tendente hacia la bondad y la salud.
Asimismo, de la misma forma que las
teorías de Maslow, las de Rogers fueron criticadas por su falta de evidencia
empírica. La visión holística del humanismo permite mucha variación pero no
identifica variables lo suficientemente constantes como para ser investigadas
con precisión.
Los psicólogos también han discutido
que un énfasis tan extremo en la experiencia subjetiva del individuo puede
dejar de lado el impacto de la sociedad en el desarrollo del individuo.
Algunos críticos afirman que la
persona plenamente funcional de la que habla Rogers es un producto de la
cultura occidental. En otras culturas, como las orientales, la consecución de
metas por parte de grupos se valora mucho más que la consecución por parte de
una sola persona.
A pesar de las críticas que recibió,
la teoría de personalidad de Carl Rogers y su metodología terapéutica, continúa
ganando adeptos y se han convertido en una de las corrientes más influyentes en
la historia de la psicología.
VIDEOS.
REFERENTES BIBLIOGRAFÍACAS
Moreira,
Virgínia. De Carl Rogers a
Merleau-ponty: a. Annablume, 2007.
Moreira, V. (2007). De Carl Rogers a Merleau-ponty: a. Annablume.
Rogers, C. (1989). Teoría humanista. Ed, 4, 79.



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